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sábado, 29 de junio de 2024

¡De la pena al orgullo! El arte del fundraising

Bernardo Guinand Ayala

 

¡A ver! ¿Te ha pasado? ¿Quién no entra maravillado a una tienda Apple o Samsung? La iluminación de sus espacios, la disposición de sus productos, la facilidad de encontrar la información que deseas; y ese vendedor, perfectamente preparado, que te susurra: “Señor, si necesita más información no dude en preguntarme”. No hay duda de que encontrará el celular o la tablet adecuada para ti. Pagarás su valor y saldrás contento porque el amable trabajador te vendió justo lo que necesitabas.
 
¿Eres más de deportes? ¿Has entrado en una tienda Nike o Adidas y querer llevarte todo? El futbolista querrá tener los zapatos de Messi, la futbolista los de Deyna, el corredor sentirá que vistiendo la camisa de Kipchoge correrá como un keniata, algún tenista soñará con ser Nadal o una tenista lucir como María Sharapova. Esos referentes, actuando como embajadores de sus marcas, te harán sentir lo prestigioso que es lucirlas.
 
¿Te gusta darte un gusto al comer? No siempre, claro, pero imagina que tienes la enorme fortuna de viajar y poder reservar en alguno de esos reconocidos restaurantes con alguna Estrella Michelin. Imagina la experiencia plato tras plato, siendo bien atendido por amables mesoneros que te describirán cada manjar y el vino perfecto con que maridan, para finalmente recibir al afamado chef entre aplausos por su destacada trayectoria.
 
Esas hipotéticas situaciones suceden a diario en nuestro entorno y mueven el gigante aparato económico alrededor del mundo. Cada vendedor, embajador de marca, emprendedor o empresario salen cada día convencidos al mostrarte que vale la pena comprar sus productos o servicios. No lo dudan y lo ejecutan.
 
¿Pero qué pasa cuando, quienes hacemos vida en las organizaciones sin fines de lucro, salimos a mostrar el producto de nuestro trabajo a potenciales compradores? Es decir, cuando encomendamos a algún miembro de nuestra junta directiva o de nuestros equipos de trabajo a buscar fondos – hacer fundraising – para financiar las actividades de la organización. ¿Arrugaste la cara verdad? Parece que es mucho más complejo y frecuentemente, incluso a aquellos que conocen y apoyan nuestra causa, les incomoda tener que salir a buscar fondos.
 
Esa es la realidad en una gran cantidad de organizaciones sociales y es una barrera que debemos vencer. Pues sí, parte de tu labor actual es convencerte y convencer a tu equipo a ser los mejores vendedores, embajadores y fanáticos de tu causa. Así como el vendedor de Apple o el deportista patrocinado por Nike o el chef del restaurant que te gusta sale convencido a vender sus productos ¿por qué quien hace un bien a la humanidad afronta con pena la noble tarea de buscar financiamiento para lo que hace su organización?
 
Hace algunos años vivía una situación similar en Fundación Impronta, tratando de convencer a un amigo a quien veía gran potencial para ayudarnos a recaudar fondos. Como es usual, aun estando él convencido e involucrado con lo que hacíamos en la Fundación, cuando le dije que sería un buen embajador de la causa me respondió: “¿Yo? Yo de eso no sé nada”. Afortunadamente, nuestra directora ejecutiva había preparado unas notas para tratar de convencerlo, que al inicio rezaba algo así:  
 
“Cambia la pena por orgullo. No estás pidiendo dinero para ti, lo haces para una causa social con la cual estás comprometido y convencido de poder hacer una diferencia. Además, estás dando a otro la oportunidad de participar contigo y compartir ese orgullo. Ayudar se siente bien”.    
 
No suele ocurrir en todos los casos, pero a este amigo, ese párrafo le bastó para cambiar su percepción de pena y asumir el compromiso con verdadero orgullo. Redactó un mensaje maravilloso para sus amigos hablando de ello y el resto es historia. Hoy en día, no solo se ha convertido en un activo embajador o fundraiser, sino en un permanente generador de ideas que lo ha llevado a convertirse en el vicepresidente de la Fundación por su capacidad de entrega y movilización.
 
El vendedor de Apple o Samsung nos hace sentir la necesidad de adquirir ese iPhone o Galaxy. ¿Acaso lo que representamos – educar a un niño, dar de comer al desnutrido, revertir las consecuencias del cambio climático – no son necesidades sentidas por todos?
 
El embajador de Nike o Adidas nos mostrará que vestir sus marcas, da prestigio. Entonces imagina el prestigio que debe sentir algún donante de nuestras organizaciones, al saber que le ha transformado la vida a quien pudo obtener un título universitario gracias a su apoyo. O aquel que haya ayudado a descubrir la cura para alguna enfermedad que azota al mundo.  
 
Finalmente, ese chef, más allá del banquete con que nos haya deleitado, realmente nos hace vivir una experiencia, que quedará en nuestra memoria por los recuerdos vividos. Y he aquí un reto para toda organización que pretenda sumar más y más gente como colaboradores: ¿qué experiencia queremos que nuestros donantes se lleven? ¿qué desafíos podemos plantear para convertir donantes pasivos en personas que viven la experiencia de nuestro trabajo?
 
Cubrir necesidades, generar prestigio y fomentar buenas experiencias son elementos que las empresas con ánimos de lucro vienen fomentando hace mucho tiempo. Estas empresas han usado esas estrategias de venta basadas en nuestras expectativas individuales. Entonces ¿te daría pena hacer lo mismo aún convencido del bien que generas a varias, cientos o miles de personas que impactas con el trabajo de tu ONG?
 
Es cierto, el fundraising necesita práctica y estrategia. Ya tengo más de un par de décadas aprendiendo, con aciertos y desaciertos, pero sin duda, la pena la dejé hace mucho tiempo atrás y ahora siento un profundo orgullo al buscar recursos para lo que hago.    
 
 
6 de mayo de 2024


sábado, 25 de julio de 2020

¿Por dónde sale el sol?

Bernardo Guinand Ayala

 

Diciembre de 2001, todavía rondaba mis veinte y todo acontecimiento era aprendizaje puro. Aún con los tres años previos de experiencia en una institución no lucrativa, poco sabía de fundraising y menos de diplomacia. Afortunadamente tuve excelentes maestros y esta anécdota se la debo a ellos.

 

El Padre Luis Ugalde me había encomendado la retadora tarea de hacer del Centro de Salud Santa Inés UCAB un modelo que aspirara al autofinanciamiento, pero sin descuidar jamás el perfil de los pacientes a los que queríamos atender. Durante esos primeros años nos habíamos abocado a la tarea de buscar la fórmula para lograrlo. Un componente clave en la ecuación era encontrar financiamiento externo para los equipos médicos, haciendo más accesible la tarifa al paciente al no trasladarle esa cuota de inversión. Por su parte, los pacientes – provenientes en su mayoría de Antímano, La Vega, Caricuao y Macarao - contribuían con los costos de insumos, honorarios médicos, personal y mantenimiento. Esa fórmula, convertida luego en una de las claves del éxito del modelo, la denominamos “corresponsabilidad en el financiamiento”.

 

En esos momentos, mi trabajo era más hacia lo interno, tratando de equilibrar ingresos con egresos, conociendo muy bien la estructura de costos de la institución y generando buenas alianzas para alcanzarlo. La labor de fundraising la encabezaba fundamentalmente nuestra recordada María Matilde Zubillaga, en su rol de Gerente General.

 

Santa Inés creció de manera vertiginosa durante muchos años. A medida que abríamos nuevos servicios, mayor era el nivel de autofinanciamiento, pues los nuevos servicios rápidamente cubrían sus costos directos y dejaban una cuota para cubrir los indirectos. El modelo funcionaba. Transcurría el 2001 y habíamos estado planificando la apertura del servicio de gastroenterología para el año entrante, lo cual representaba un desafío mayor, pues a diferencia de muchas otras especialidades, un buen servicio de gastro debía considerar de entrada el establecimiento de una unidad de video endoscopia de vías digestivas.

 

Durante meses, María Matilde, con el apoyo cercano del Dr. Carlos Eduardo Paradisi que, además de ser nuestro Director Médico era gastroenterólogo, había estado preparando el proyecto para una convocatoria que había realizado la Embajada del Japón en Venezuela. Recuerdo que hasta broma le echábamos a MM pues no hacía sino reunirse con el Sr. Ikuo Takahashi de la embajada. La dupla técnica Zubillaga-Takahashi abonó todo el terreno para completar - con rigurosidad japonesa - todas las demandas del proyecto, mientras Paradisi y yo buscábamos las diversas cotizaciones de los equipos de endoscopia avanzados para la fecha.

 

Con el verdadero trabajo ya realizado, fuimos invitados a la Embajada del Japón para presentar el proyecto directamente al embajador. De ese día vienen los aprendizajes que ahora, a la distancia, he valorado y me han servido de anécdota para hablar de claves del fundraising.

 

Al saber que seríamos recibidos por el embajador Dr. Masateru Ito, lo razonable era que nos acompañara a la cita el Padre Ugalde en su rol de máxima autoridad de la fundación. Agradecí profundamente la invitación, pero obviamente la clave estaba en la presencia de Ugalde, María Matilde, el Dr. Paradisi, así como la compañía de Mafer Mujica por prensa UCAB.

 

Luego de acomodarnos muy protocolarmente en el sofá del despacho del embajador, un atareado Sr. Takahashi entraba y salía como quien tiene todo el peso de la responsabilidad, afinando documentos y esperando que todo se cumpliera a la perfección. El Embajador Ito se comportaba con total normalidad y comodidad, hablando un perfecto español [gracias a este escrito supe que su verdadera vocación es ser traductor de obras de la literatura japonesa al español y viceversa] mientras que Ugalde también se movía a sus anchas.

 

Una vez hechas las introducciones de rigor, el embajador hizo una sola pregunta: “¿por qué nosotros?” Recuerdo que en ese momento lo primero que pensé fue: “tan sencillo como que ustedes abrieron una convocatoria, nosotros nos enteramos, las bases daban pie a financiamiento de equipos médicos y además los montos establecidos correspondían”. Menos mal no me tocaba responder. Yo era un espectador aprendiendo lecciones de diplomacia.

 

Toma la palabra mi muy recordado y querido Dr. Paradisi, quien siendo gastroenterólogo dice: “Señor Embajador: este equipo permitirá el diagnóstico temprano de tumores de vías digestivas, entre ellos cáncer de estómago que tiene una altísima tasa de incidencia en el Japón, es decir, este es un tema especialmente sensible para los japoneses” Evidentemente yo no tenía idea de ello, pero me pareció brillante la respuesta de Paradisi. Sin duda sabía de lo suyo e iba bien preparado. Pensé: “punto a favor”.   

 

Pero la cosa no quedó allí, el Doc retoma la palabra y continúa su exposición: “Pero aún más importante Sr. Embajador, dentro de las mayores casas comerciales con tecnología de punta, hay tres en Venezuela y dos de ellas son japonesas. Ustedes fabrican en Japón los mejores equipos de endoscopia y la cotización anexa al proyecto es un equipo marca Fujinon, representado por una empresa cuyo dueño es un japonés residenciado en Venezuela y con quienes queremos además establecer un contrato de mantenimiento” En pocas palabras, Japón se pagaba y se daba el vuelto. Yo estuve a punto de pararme a aplaudir a Paradisi; jamás había considerado que el proyecto estuviera tan redondito.

 

Sin embargo, como si no fuera suficiente, una vez que el Dr. Paradisi terminó su brillante

exposición, el Embajador voltea hacia Ugalde, así como esperando que su legítimo interlocutor le responda a su pregunta “¿y por qué nosotros?”. Al sentir la mirada encima, como quien se siente interpelado pero con una actitud de profunda calma, Ugalde capta el mensaje y responde muy suavemente: “Y a quien más íbamos a pedir de primero, si el sol sale es por el Oriente” Bueno, casi caigo como Condorito ¡Plop! Pronto en 2002 estaríamos inaugurando nuestra consulta de gastroenterología junto a su modernísima unidad de video-endoscopia de vías digestivas marca Fujinon y financiada al 100% por el proyecto de cooperación japonesa.    

 

Esta anécdota la he usado luego en todos los talleres, diplomados y clases de fundraising que he dictado para recordar dos premisas claves. La primera, es quizás uno de los mayores y principales aprendizajes en fundraising: “People give to people”- “Las personas dan a las personas”. Obvio que existen instituciones, procedimientos, parámetros, convocatorias estructuradas, pero a la hora de pedir, la gente es la clave, la que pide y la que da. La confianza nunca se genera entre procedimientos o instituciones sino entre las personas que las representan. Las personas, las instituciones y los gobiernos dan a quienes confían.

 

La segunda moraleja tiene mucho que ver con el relacionamiento con grandes donantes. En dichos casos, el que pide, es clave. Por más expertos que puedas hacerte en materia de fundraising, quien abre la puerta, quien da entrada porque conoce a un donante, es fundamental. Así como para el embajador, Ugalde suponía su contraparte válida, muchas veces nos queremos lucir tratando de deslumbrar a un potencial donante con nuestro conocimiento técnico de un proyecto, cuando lo primordial es que nos dé entrada alguien en el cual el donante confía.

 

Cuando, años más tarde, Ugalde me propuso formarme en esta materia, no solo aproveché la oportunidad de hacerlo técnicamente, sino que traté de identificar y transmitir a otros, el bagaje de experiencias vividas al haber visto en acción a quienes saben por dónde siempre sale el sol.    

 

          25 de julio de 2020


lunes, 6 de marzo de 2017

Reto Con Causa

Bernardo Guinand Ayala
Desde hace algunos años, los maratones y grandes competiciones deportivas del mundo se han convertido en extraordinarios eventos para hacer fundraising - recaudación de fondos - para causas sociales. Tanto así, que el Maratón de Londres - uno de los seis principales maratones del mundo[1] - está considerado el evento que más fondos recauda en todo el planeta, en un solo día. En 2016, los 40.000 corredores que recorrieron los 42,195 kilómetros de Londres, ayudaron a diversas causas benéficas a levantar cerca de £60 millones. Una cifra con la cual se pueden hacer milagros en el mundo de las ONGs.

Las formas para recaudar fondos son diversas. Muy común entre los grandes maratones [que se dan el lujo de tener una demanda de postulantes muy superior a la capacidad real de corredores del maratón] es garantizar cupos a aquellos que están dispuestos a correr - y donar - para una causa benéfica. Funciona como un complemento de la inscripción, pero garantizando un donativo más que significativo. Y para aquellos que salen beneficiados del sorteo para inscribirse en el maratón, se despliega, al momento de concretar su inscripción, una lista de organizaciones y fundaciones por las cuales estarían dispuestos a correr y a donar.

En la era moderna, las plataformas digitales también han sido extraordinarias aliadas para hacer fundraising. Muchos corredores son motivados por ONGs a correr en su nombre y a ponerse una meta de recaudación que el competidor busca completar con amigos y familiares. Recientemente, Ramón Martínez - mi amigo del colegio a quien tenía años sin ver - me contaba cómo había corrido varios medio-maratones a favor de instituciones que investigan sobre el Parkinson, causa con la cual está plenamente sensibilizado. El corredor se pone una meta, aprovecha los portales de crowdfunding - financiación colectiva - para canalizar allí los aportes y utiliza todos los medios que estén a su alcance para motivar a sus relacionados a que lo ayuden a cumplir con su meta. Hoy en día, las redes sociales son extraordinarias aliadas para impulsar esta estrategia.  

Si bien en Venezuela se han hecho populares algunas carreras - especialmente de 10k - cuyo propósito es recaudar fondos para alguna organización social en particular [en las cuales se buscan patrocinantes para cubrir los costos de la carrera y se destinan los fondos de la inscripción para la causa] no existe un modelo aún donde el corredor - y su esfuerzo personal - sea el gran movilizador en la meta de recaudación. De hecho, el Maratón de Caracas, único maratón de categoría mundial que hay en el país y organizado impecablemente por el Banco de Desarrollo de América Latina - CAF - hasta estos momentos no ha contado con alguna estrategia en esa dirección.     
  
Esta realidad nos motivó a un grupo de personas - y corredores - que trabajamos para
causas sociales, así como para la promoción de la solidaridad en Venezuela, a proponer algo similar en nuestro país, más aún en estos momentos tan difíciles que nos ha tocado vivir. Del encuentro entre la Asociación Venezolana de Fundraising AVF, Correlonas y la AC Dar y Recibir [portal de crowdfunding solidario venezolano] nace Reto Con Causa, una iniciativa para “promover la solidaridad y la cultura de DAR en Venezuela, a través de eventos deportivos, animando a corredores y deportistas en general a apoyar causas sociales, a competir con propósito y a contagiar a otros a que se sumen”.

El despegue de esta iniciativa será en el marco del Maratón de Caracas CAF 2017 que se correrá el venidero 26 de marzo. Arrancamos en pequeño y a puro pulmón, pero no dudamos que pueda ser una alternativa que crezca y agarre vuelo a futuro. Todo dependerá del entusiasmo de la propia gente. Para este año hemos querido canalizar todo el esfuerzo en apoyar a 5 organizaciones de reconocido prestigio, con proyectos en el ámbito nacional y con diversas áreas de acción como salud, tecnología, juventud, ambiente, alimentación y deporte con foco en la discapacidad. A futuro, la idea es que los corredores y los clubes de corredores puedan también postular las causas, lo cual genere un interés en comprometerse más de cerca con las necesidades y que las organizaciones logren involucrar a los impulsores de sus iniciativas.

Prepararse y correr un maratón no es tarea sencilla. Hay que estar en buen estado de salud, conlleva al menos 4 meses de entrenamiento con mucha disciplina, así como requiere mucha fortaleza, cabeza y corazón para poder cruzar la meta el día pautado. Las similitudes entre lograr esa hazaña personal y el esfuerzo de una ONG para alcanzar sus metas de recaudación son muchas y por eso creo, en particular, que la combinación ha sido muy fructífera en otras latitudes. Ojalá, gran parte de los 11.000 corredores que patearán las calles de Caracas este año puedan leer esto y animarse a ponerse un #RetoConCausa

Más allá de mi rol como promotor de esta iniciativa, en lo personal me pondré mi reto, pues siento que quienes creemos en esto debemos marcar la pauta. Por tercera vez correré los 42k caraqueños y me siento comprometido a apoyar - en la medida de mis posibilidades - a las 5 causas propuestas: Sociedad Anticancerosa de Venezuela, Superatec AC, Fundación Tierra Viva, Meals 4 Hope y Achilles Venezuela. De hecho, hago público que si cruzo la meta por debajo de 4 horas, estoy dispuesto a duplicar el aporte que pienso hacer desde ahora y si logro establecer un nuevo récord personal (3:39:49) consideraría triplicarlo.

Para esto, a partir del lunes 6 de marzo estará habilitado el portal Dar y Recibir para registrarnos y poder hacer las donaciones vía TDC o transferencia. Invito a todos los corredores a que se animen a apoyar alguna de estas maravillosas causas. Pregunten, averigüen, involúcrense y hagan ruido por sus redes para sumar a sus amigos a alcanzar sus metas. Vamos a ver cuál corredor logra sumar más donaciones. Animo también a los clubes de corredores a motivar a su gente. Estaremos llevando estadísticas a ver cuál club es el más solidario del país. Y, sobre todo, invito a mi familia y amigos a apoyar con donaciones estas 5 causas que hoy impulso. Me encantaría poder ser uno de esos corredores que logre sumar más contribuciones a la meta.

Tal como podrán ver en este video de Run for charity, las personas corren por razones muy diversas. Esperamos que tú también seas de esos que corren por una causa.         
      

Marzo 2017





[1] World Marathon Majors (Tokio, Boston, Londres, Berlín, Chicago, Nueva York)

viernes, 10 de enero de 2014

Amigo Solidario




Con este post  doy inicio a este blog personal que a finales del año pasado me dieron ganas de concretar. Tantas cosas pasan en nuestra cotidianidad y a veces por no escribir se quedan en ideas o en un “yo hubiese podido aportar algo”. Creo estar en un lugar interesante para aportar, pues al dedicarme - a tiempo completo - a la gerencia de una organización no lucrativa, siento que estoy cumpliendo una tarea cónsona con lo que nos exige la Venezuela que tenemos hoy. 

Para iniciar, quisiera compartir algunas reflexiones a propósito de la campaña “Amigo Solidario” que desarrollamos en el Centro de Salud Santa Inés de la Universidad Católica Andrés Bello, así como de las instituciones y el país que queremos.



Cuando en el año 1998, los jesuitas Azagra y Ugalde (en ese momento Director de Proyectos y Rector de la UCAB respectivamente) me hablaron por primera vez del proyecto “Parque Social P. Manuel Aguirre sj” y su centro de salud, tenía poca idea sobre las organizaciones sin fines de lucro. De allí en adelante, la gerencia de estas organizaciones ha sido mi pasión, pues estoy convencido que son pieza fundamental de una sociedad moderna. Pasé de pensar en ellas como pequeñas organizaciones caritativas administradas eficientemente por monjas - que optaron por vivir en un barrio -, a trabajar por la profesionalización de ellas y su efecto generador del cambio humano - de quienes servimos, de quienes nos ayudan a servir y a quienes servimos -.




Tal vez Drucker (1990, XIV) hace una de las definiciones más bonitas de estas instituciones al compararlas con la empresa lucrativa y los gobiernos:



“La institución sin fines de lucro no provee bienes o servicios ni controla. Su producto no es un par de zapatos, ni una reglamentación efectiva, sino un ser humano cambiado. Estas organizaciones son agentes del cambio humano. Su producto es un paciente curado, un niño que aprende, un muchacho o muchacha transformado en un adulto que se respeta a sí mismo, una vida humana enteramente cambiada”[1].



En esta definición se aprecia la pertinencia del Parque Social de la UCAB - con todas sus unidades y servicios -, así como la realidad de la propia universidad, pues aunque a veces no pensamos en ella como una organización sin fines de lucro, en el mundo entero las universidades son las principales organizaciones al servicio de la sociedad. Acaso ¿cuántos no hemos sido transformados por la universidad?



Amigo Solidario:

Luego de más de 10 años en la gerencia del Centro de Salud Santa Inés UCAB, entre 2009-10 tuve la oportunidad de hacer un break y estudiar fuera. Mi foco de interés fue la procuración de fondos para organizaciones sin fines de lucro. Llegué confiado que iba a aprender a levantar “grandes recursos” y conocer el tema de la cooperación internacional. Mi aprendizaje realmente fue en otra dirección: las mejores campañas de procuración de fondos dependen de las personas, de sumar mucha gente, comenzando por los más cercanos a la institución. En definitiva, si tus conocidos y cercanos no respaldan o creen lo que estás haciendo ¿por qué lo van a hacer otros? ¿por qué te van a dar en otro país antes que en el tuyo?     



Con esas ideas en mente - y puestas en práctica gracias al maravilloso equipo de trabajo que me acompaña – en 2011 realizamos el lanzamiento oficial de la campaña “Amigo Solidario” del Centro de Salud Santa Inés UCAB como una apuesta por lo pequeño, por sumar gente que crea en lo que hacemos, logrando marcar una diferencia. 


El Centro de Salud Santa Inés UCAB es una organización sólida, con casi 15 años de funcionamiento y de continuo crecimiento. Más de 120 personas trabajan con nosotros y más de 1.250.000 servicios médicos prestados en nuestro récord. En nuestra web - www.cssi.org.ve - se encuentra “guindada” la memoria y cuenta de los últimos años para compartir con quien lo desee nuestros logros y dificultades. Con ese aval, nos sentimos confiados en diseñar esta campaña con tres objetivos iniciales de financiamiento:
1.    Fondo Solidario “Santa Inés”: destinado a completar el costo de servicios médicos a aquellos pacientes que no pueden pagar nuestras tarifas (ya solidarias). 

2.    Equipamiento médico

3.    Capacitación de nuestra gente



¿A quién va dirigido “Amigo Solidario”?

Nuestra campaña está dirigida a gente normal y corriente, a profesionales, a trabajadores, a egresados, a familiares, a nuestros amigos. Cuando explico a alguno de ellos sobre la necesidad de sumar esfuerzos, la gran mayoría me apunta a lo mismo: pídele a Mendoza, ¿le has tocado la puerta a Escotet?, los Vollmer han ayudado mucho a la universidad. Bueno, esta campaña no está destinada a Mendoza, Escotet, Vollmer o Cisneros  - si se suman, maravilloso -, pero esta campaña está fundamentalmente destinada para quien pueda dar su aporte sencillo pero generoso, para quien pueda servir de multiplicador, para quien pueda darnos buenas ideas. Esta campaña busca construir un país desde el aporte de todos, invitar a quien tenga el gusto de acompañarnos y el placer de servir, ganar la confianza de los más cercanos para poder llegar luego a quienes tenemos más lejos. Si no logramos sumar a ese venezolano que conoce nuestra realidad y lo que podemos hacer para transformarla, entonces ¿debemos pedirle a Bill Gates que si se sume?    



Ser Amigo Solidario no significa aportar millones. Un simple cálculo puede servir como referencia. ¿Cuánto nos cuesta el café que nos tomamos cada mañana? Ese café que ni vacilamos en pedir. Si sólo tomamos uno, ¿cuánto nos cuesta a la semana? ¿Cuánto al mes?... Bueno, con ese solo café diario se podrían realizar 12 consultas médicas al año en Santa Inés o unas 6 tomografías. Imagínense el impacto de 1.000 Amigos Solidarios. Y es de notar que con ello no sólo buscamos ayudar a los más pobres, buscamos construir organizaciones sólidas de las cuales nosotros también somos beneficiarios, buscamos construir organizaciones en salud, educación, cultura para la sociedad que deseamos.     



¿Y si el Centro de Salud Santa Inés UCAB no es tu elección?

Evidentemente, con estas líneas deseo apuntalar esta campaña que cada año va sumando más Amigos Solidarios. Sin embargo, más allá de movilizar recursos específicamente para el CSSI UCAB, deseo resaltar la importancia de ser solidarios con iniciativas que nos muevan y nos hagan sentir útiles. Sólo dentro de la UCAB hay muchísimas propuestas que como Santa Inés desean sumar aliados, así como en el Parque Social UCAB cada una de sus unidades tiene portafolios llenos de sueños. ¿Acaso profesores y egresados de Derecho se animarían con la mejora continua de la Clínica Jurídica? o ¿cuántos psicólogos que han pasado por la UCAB podrían echar una mano para que la Unidad de Psicología P. Luis Azagra pueda ampliar sus programas de formación, investigación y de servicio a la comunidad? Eso, por solo nombrar nuestro entorno inmediato.


¿Deseas ser Amigo Solidario?    
Ser Amigo Solidario es sencillo. En www.cssi.org.ve está la información sobre la campaña, así como un video que muestra lo que hemos alcanzado y los fines que buscamos. También está la planilla de afiliación, con una autorización para domiciliar los aportes a TDC o débito en cuenta (del Banco Mercantil). También nos puedes contactar a amigosolidario.cssi@gmail.com  o al 407.4595/4466.

Bernardo Guinand A. 





[1] Drucker, P. (1990). Managing the non-profit organization: Principles and practices. New York, NY: HarperCollins Publishers Inc.