Bernardo Guinand Ayala
¡Epa Henry!
Esta semana me recordé mucho de ti. Pensé en dar una llamada, pero como estoy en medio de un taller de escritura, me aventuré a escribirte y así practico. Quien dicta el taller es una primita mía, bueno, la hija de una prima que es escritora, y nos tiene a todos bajo su yugo, pues se ha codeado con escritores reconocidísimos. Lo que más me ha costado es poner en práctica una clásica recomendación literaria que en inglés le dicen “show, don´t tell”. Sería algo así como evitar solo contar, sino tratar de llevar al lector dentro de la escena; hacer que sienta, que perciba, lo que allí está ocurriendo.
Como si la primera vez que fui a tu casa hubiese escrito: “Cruzar el umbral de la casa de Henry Vivas en Caucagüita fue tropezar de frente con el vapor intenso que salía de la cocina. No era el aroma curado de un restaurant de moda, sino el olor a sofrito criollo a punto de sazonar una enorme olla de sopa de costilla hecha con los retazos de la semana. En la sala, unos treinta niños—que llegaron a ser hasta ochenta—se apretaban hombro con hombro en las pocas mesas plásticas que abarrotaban el espacio, sosteniendo envases vacíos de margarina Mavesa y cucharas variopintas”.
Al grano. Obvio no me recordé de ti por el taller de escritura, sino por lo que está sucediendo en Caucagüita. Allá por el 2018 o 2019 me decías: “Bernardo, Impronta está sonando, Impronta está sonando en Caucagüita”. Te confieso que siempre creí que era una estrategia tuya para que no nos fuéramos de tu parroquia y levantarme el ánimo, pero hoy soy yo quien te dice: “Henry, Impronta está sonando en Caucagüita”.
Pensar que nuestra primera inversión fueron unos 30 platicos plásticos de colores—es que no puedo con los potes de Mavesa—y un par de mesas para que tu comedor fuera más acogedor. Luego vino la jornada de salud donde sacaste al llanero que llevas dentro: “Tú pide que yo lo organizo aquí mismo en mi casa. Si quieres 100 personas las convoco, si quieres 300 arepas te las hago”, y así fue. Después, el plan vacacional donde nos metimos a la comunidad en el bolsillo. Lo que siguió es historia. ¿Sabes que la pregunta más frecuente que me hacen es “por qué Caucagüita”? Suelo responder en una tónica dizque espiritual: “creo que Dios nos puso allí”, pero les preciso: “mientras todo era cuesta arriba en nuestros inicios, un tal Henry Vivas me invitó, nos abrió las puertas de su casa y no dejó que nos fuéramos. Henry nos hizo apostar por Caucagüita”.
Toda esta alharaca para rendirte cuentas aún a la distancia. Y qué cantidad de gente está lejos. Por cierto, le dije a Henrito que tenía que escribir su historia del cruce del Darién. Lo veo chévere ¿sabes? Debes estar orgulloso de él. Acabo de enterarme por IG que está de nuevo en Nueva York, pero la última vez que le escribí estaba en Florida echándole bolas. También encontré por redes a Angelito. El carajito ese está en Ohio estudiando y jugando fútbol. ¡Angelito en Ohio! Que locura lo de este país y la huida de la gente. Me hizo llorar cuando me escribió: “agradecido por todas esas veces que me hicieron feliz”. También se fue por el Darién con su hermano y, al igual que tu hijo, también me evadió el tema. En Caucagüita me dijeron que menos mal se fue; supe que mataron a varios de los “mata gaticos” por lo del negocio familiar. Ese chamo tenía ese brillo especial en los ojos de quien espera ser salvado. Esa sensación me estremecía. Tú siempre con los casos más jodidos.
Como te dije, originalmente pensé en llamar. Pensé en Lucy o en tu mamá para emocionarlas con estos logros. O al mismo Henrito vía WhatsApp, pero mejor directamente a ti por esta vía, pues aún te tengo guardado lo ocurrido con el deporte.
Persistentemente repetías: “el talento existe, pero nadie viene a Caucagüita. Lo que hace falta es acercar a la gente para que vean lo que estamos haciendo” Pues lo logramos Henry. Desde que empezamos a apoyar el deporte, Caucagüita se puso en el radar. Alexander, tu pupilo, tiene una pila de chamos becados en el programa “Futuros Vinotinto” y el viernes pasado los evaluaron estudiantes de la Unimet. Si los vieras con sus uniformes nuevos... Luis Durán también es un crack con las niñas del voleibol; ya varias entraron a la selección de Miranda y algunas a la Nacional. Por si fuera poco, en los últimos 5K del Reto Impronta, hasta el presidente de la federación de atletismo estuvo en la comunidad. ¡Coño Henry, estarías gozando! Qué vaina la distancia.
Me voy despidiendo porque tengo que enviar la tarea del taller y se me ha hecho tarde. Solo recordarte que tu cancha de La Embajada está más viva que nunca. Los muchachos la han vuelto a pintar unas cinco veces, sin pedirle un medio a la fundación. Está bellísima. Deberías estar aquí disfrutándola. Qué maldita cagada lo de tus riñones. Tu cancha sigue viva, pero jamás se vio tan imponente, ni tuvo tanta gente, como el día de tu velorio.
21 de mayo de 2026