Bernardo Guinand Ayala
Mi papá es un caso de estudio.
Una rareza estadística en un tema que todos perseguimos, pero que él parece
haber resuelto sin proponérselo: la felicidad.
Y cada vez que leo sobre eso, cada vez que escucho una teoría nueva, cada vez que aparece un estudio de Harvard o una receta moderna… siempre termino viendo la misma imagen: Lalo.
Hoy quiero compartir cuatro ideas que suelen aparecer en los estudios. Y explicar por qué, mi papá, sin saberlo, aparece como una especie de Messi, pero no en fútbol, sino en la materia de llevar una vida plena… por 90 años.
Tip 1: La felicidad nace adentro
El Libro de la Alegría lo dice con
claridad: “La principal fuente de felicidad está en nuestro interior. No en
el dinero, ni en el poder, ni en el estatus social.”
Mi viejo ha vivido apretado toda su vida. Es, quizás, lo que más claramente hemos heredado casi todos los Guinand Ayala. En su caso, eso nunca ha sido una excusa, sino, más bien, una razón de agradecimiento porque tampoco le ha faltado nada.
Sobre la pregunta si el dinero da la felicidad, el Padre Azagra –medio en broma, medio en serio– solía echar un chiste: “El dinero no da la felicidad, pero te deja como a una cuadra”. Mi papá es un claro ejemplo de las conclusiones oficiales: una vez tengas tus necesidades cubiertas, más allá de eso, el dinero no es predictivo de tus niveles de bienestar.
Ahora bien, más allá de las preocupaciones del dinero ¿Cómo no sentirnos abrumados por las vicisitudes del entorno, por la incertidumbre de Venezuela, por la familia regada por el mundo o por el dolor con las víctimas del terremoto? Aun así, Lalo transita entre la esperanza y el optimismo. Hace cuanto puede y reza cuando el hacer escapa de sus manos, y allí encuentra paz.
Tip 2: Tener un propósito
Muchos curiosos han ido a parar a
la isla de Okinawa en Japón, donde se encuentran muchos de los seres humanos
más longevos del planeta. Entre muchas conclusiones sobre si es lo que comen o
el sentido de comunidad, los investigadores suelen referirse a una palabra que
define el estilo de vida de estos japoneses: el Ikigai. La traducción
textual es algo así como: la razón por la que te levantas cada mañana. La
versión moderna de eso es lo que ahora nos ha dado por llamar: vivir con un
propósito.
Eso, a algunos más bien les genera estrés pues sienten que ese propósito debe ser algo grande. Mi papá nos devuelve la tranquilidad al demostrar que esa razón por la cual quieres pararte de la cama cada mañana puede ser algo sencillo. Su familia, su país, su fe, estar pendiente de sus hermanos, visitar a los suyos, y por qué no, a más de una viejita. Y mover el cuerpo, eso sí, activarse a diario.
Tip 3: Disfrutar lo simple y cultivar la gratitud
Este es el más evidente. Basta
verlo.
El carro se detiene en la carretera. Él baja, pone las manos atrás, mira la montaña, el mar, una cascada… y suelta ese silbido que todos conocemos: fiuuuuuuu. Un sonido que denota alegría pura.
Pero no es solo la naturaleza, es la emoción cuando te acercas cualquier noche y le dices: “viejo: ¿un whysconsin?” o al recibir un mensaje de alguna sobrina, enviado desde algún lugar del mundo, para contarle cualquier cosa.
A mi viejo lo hace feliz escuchar nuestros proyectos. Viajar a La Sabana con Eduardo; estrenar, entre payaserías, la cama de pilates de Elisa; instalarse en la cocina de Corina a hacer galletas; recorrer el vivero de árboles de Carlos en Reino Unido; visitar la capilla del San José de Tarbes con José Antonio para una inspección post terremoto; o acompañarme a Caucagüita para presidir la inauguración de la sede que recién remodelamos.
Como digno Guinand, también disfruta de la buena mesa como hecho cotidiano, sin embargo, más allá de la comida –que ciertamente le encanta, aunque podría comer hasta piedras sin que su estómago se resienta– es más por el placer de rodearse de quienes se sientan a su alrededor.
Y siempre agradece. A quien lo invita, a quien lo acompaña, y especialmente a Dios.
Tip 4: Relaciones afectivas
Todo estudio de la felicidad se puede resumir en
tres palabras: “los demás importan”[ii].
La casa de mis viejos ha sido un lugar de puertas
abiertas: para un almuerzo de domingo, para la escucha en momentos tormentosos
o, incluso, para un techo permanente.
Mi viejo ostenta el récord –difícil de alcanzar– de ser querido por casi todas las personas que lo conocen. Muchos habrían querido tenerlo de padre. Otros lo proclaman como su abuelo. Otros simplemente quieren tenerlo cerca. Recibe, casi de inmediato, lo que ha dado, durante noventa años. Sin duda, Dios le ha dado un don –y así como Messi– él ha sabido cultivarlo.
Harvard cierra una de sus publicaciones con una frase bellísima para la literatura científica: “75 años y $20 millones invertidos en este estudio nos indican, sin lugar a duda algo; que la felicidad es amor, punto”[iii]
¿Y es que acaso no es eso lo que mejor define a mi papá?
Y un quinto tip: Tití
No puedo hablar de la
felicidad de Lalo sin hablar de mi mamá.
Si mi papá es emoción, Tití es cable a tierra. Si él disfruta la mesa llena, ella es quien propone, invita y organiza. Si él no se preocupa por los reales, ella es quien obra milagros para estirarlos. Si él abre la casa, ella mantiene la armonía. Lalo es abrazo. Tití es escucha.
Celebrar los 90 de Lalo sin celebrar a Tití sería incompleto. Porque esta cátedra de felicidad que él dicta cada día tiene un sostén: su matrimonio, su familia, su fe compartida que hoy se hace aquí presente.
Lalo y Tití: en nombre de mis hermanos, de sus nietos y bisnietos, y de todos sus afectos aquí congregados, GRACIAS por enseñarnos con el ejemplo, que ¡la felicidad es amor, punto!
20 de julio de 2026
[i] Este libro nace de la
recopilación realizada por escritor Douglas Abrams de una serie de
conversaciones entre Tenzin Gyatso - Dalai Lama - (líder religioso budista
tibetano) y el Arzobispo anglicano surafricano Desmond Tutu, en una visita que
el segundo hiciera al Dalai Lama en su destierro en Dharamsala (India), a
propósito de su 80° cumpleaños.
[ii] Frase atribuida a Christopher Peterson
[iii] George Valiant fue uno de los directores
del programa sobre desarrollo de los adultos de la Universidad de Havard, uno
de los más extensos en el tema.








